lunes, 5 de enero de 2015

SOCIALISMO OCULTO



Estoy en el libro de Niall Ferguson, El Triunfo del Dinero. Con esto me encuentro: “El precio del rescate por parte del Estado es el control por parte del Estado, y los bancos estadounidenses ya están viendo limitada su libertad de acción en lo relativo a la retribución de sus ejecutivos y la contratación de extranjeros”.
En Septiembre de 2008 se produjo en EEUU la quiebra del banco Lehman Brothers y el rescate por parte del Estado de AIG, la mayor aseguradora del mundo. Esto llevó a una crisis a nivel mundial, que acarreó el siguiente coste:
Decenas de billones de dólares.
Millones de desempleados.
Duplicación de la deuda nacional de EEUU.
Los dos primeros elementos de este brutal coste, coste social, que acabamos de señalar fue de alcance mundial. La pregunta ahora es: ¿En qué medida todas estas dramáticas consecuencias afectaron a los altos ejecutivos de, por ejemplo, Lehman Brothers? En ninguna medida; los cinco ejecutivos más altos de esta entidad bancaria ganaron entre los años 2000 y 2007 mil millones de dólares, ganancia que, después de la quiebra, siguió siendo suya. Resulta por ello criminalmente escandaloso que este hiperdefensor del cada vez más parasitario régimen económico capitalista, Niall Ferguson, no se ocupe del inmenso coste social que ha supuesto el hecho de que que el control de las empresas financieras estén en manos privadas: (1) los recursos en billones de dólares empleados en afrontar la crisis, (2) los millones de desempleados y (3) el descomunal aumento de la deuda pública. Lo que le preocupa a este hombre es que los astronómicos sueldos de los altos directivos de los bancos se vean limitados. No le preocupa el coste social que supone que el Estado rescate una gran empresa que va a la inevitable quiebra, lo que le preocupa es el coste privado que ese rescate puede conllevar: la limitación de los ingresos de los altos ejecutivos. Niall Ferguson, y los que respiran y piensan como él, no tienen interés alguno por liberar de la  pobreza a los muchos, su interés es asegurar la parasitaria riqueza de los pocos. 
Cuando los defensores del capitalismo quieren negar la viabilidad del Socialismo ponen como ejemplo el derrumbe de la Unión Soviética; en esa defensa participa la izquierda burguesa, y la izquierda radical se queda sin argumentos. No son capaces de ver  el Socialismo hacia el que empuja el Capitalismo desarrollado. Un principio del capitalismo original es el de la propiedad privada de las empresas, pero el capitalismo en su desarrollo ha convertido la propiedad privada de las empresas en propiedad social de accionistas. El capitalismo en su desarrollo entra en crisis cada vez más a menudo y es el Estado, lo público, lo social, el que acude en su rescate. La propiedad social de las grandes empresas y el rescate, en los momentos de crisis, de las mismas muestran una y otra vez la tendencia hacia el Socialismo. Esos cinco altos ejecutivos a los que nos referimos anteriormente son, por el tamaño de sus ingresos, miembros de la clase capitalista; no son capitalistas propietarios de empresas de la época del capitalismo original, capitalistas productivos, sino que son capitalistas parasitarios totalmente innecesarios para el funcionamiento de la economía productiva.
Así como en el paso del Feudalismo al Capitalismo, la clase feudal se fue perfilando como innecesaria, hasta su desaparición; en el paso del Capitalismo al Socialismo (la época en la que vivimos) se está perfilando como innecesaria la clase capitalista, hasta que llegue el momento de su inevitable desaparición.

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