lunes, 19 de septiembre de 2022

Valor de Uso

Habla Karl Marx: “La utilidad de una cosa hace de ella un valor de uso o un bien. Pero esta utilidad no flota en el aire. Condicionada por las propiedades del cuerpo de la mercancía, no existe sin él. De ahí que el mismo cuerpo de la mercancía, como el hierro, el trigo, el diamante, etc., sea un valor de uso o un bien. Este carácter suyo no depende de que la apropiación de sus cualidades de uso cueste mucho o poco trabajo al hombre”.
Me encuentro una piedra en la playa y me la llevo a mi casa donde la uso en ocasiones como pisapapeles y en ocasiones como cascanueces. Esa doble utilidad hace de la piedra un valor de uso. La doble utilidad de la piedra proviene de dos propiedades suyas: peso y dureza. Si en lugar de la piedra tuviera un trozo de corcho de más o menos el mismo volumen, no me sería útil ni como pisapapeles ni como cascanueces, porque carece de las propiedades de peso y dureza. Recientemente me han regalado un cascanueces, un objeto que ha sido creado para el fin que su propio nombre indica, me dicen que el regalo tiene la finalidad de que yo abandone mi forma primitiva de romper nueces y pase a una forma más civilizada. La piedra que usé como cascanueces no contiene tiempo de trabajo alguno, por el contrario este civilizado cascanueces que ahora uso si contiene un determinado tiempo de trabajo, es producto del trabajo.
Cuando Marx dice “este carácter suyo…” se está refiriendo a que el cuerpo de la mercancía es un valor de uso o un bien, y afirma que el que esto sea así no depende de lo mucho o lo poco que cueste al hombre producir esa mercancía.
Para rematar este primer fragmento: un objeto que carece de utilidad no es un valor de uso. También podemos hablar de ser o no ser valor de uso de forma relativa. Por ejemplo, el trozo de corcho, por carecer de las propiedades peso y dureza, no es valor de uso como pisapapeles ni como cascanueces.
Vuelve a hablar Marx: “El valor de uso se realiza únicamente en el uso o el consumo”.
Entramos ahora en el concepto de realización. Aprovecharemos el momento para hablar también del concepto de objetivación. Me dispongo a crear un queque casero, confecciono su masa siendo fiel a la receta, meto en el horno el resultado, al poco tiempo me llaman por teléfono, me pongo con la persona que hizo la llamada a arreglar el mundo, él me dice que el mundo no tiene arreglo, yo le digo que el que no tiene arreglo es él que vive sometido a la dictadura de lo negativo, y de pronto, cuestionando mi memoria, aparece por mi nariz el olor a chamusquina, y salgo corriendo a salvar lo que ya no tiene salvación: el dichoso queque no subió lo suficiente y además se hizo casi carbón, así que al queque casero lo único que le quedó de casero fue que se hizo en casa. ¿Qué sucedió? Que mi trabajo de elaboración del queque no se objetivó, porque un queque casi aplastado y casi carbón no es un valor de uso. Como soy pertinaz lo intento otro día, el queque sale perfecto, tanto que tomo una foto de mi querida y difunta madre y ahí que me pongo ha hablar con ella y con arrogancia le digo que el alumno, su alumno, ha superado a la maestra, que mi queque ha superado al suyo; ella como no le gusta llevarme la contraria, no me niega la ilusión de subir al trono. Por la noche llegan a mi casa mi mujer y mi hijo —que es todavía niño— y de inmediato les hablo de mi auto laureado queque y les invito a que lo prueben, ellos me dicen gracias, pero que vienen de cenar  en casa de la abuela, donde comieron mucho, incluido dulces libaneses en el postre. Me quedo con la magua, pero me aguanto. Al día siguiente fuimos a visitar a unos amigos que habían organizado un asadero, comimos carne y más cosas, postres diversos, hasta que no quedó rincón libre en el estómago. Regresamos de noche a la casa, y como era de esperar lo menos que deseábamos era comer aunque solamente fueran unas migas del famoso queque. Al día siguiente partimos hacia el sur de la isla, una semana de vacaciones, después regresamos para conectar con más vacaciones en Italia. El asunto es que por una cosa o por otra el queque se fue quedando arrinconado, marginado, hasta que se estropeó, y ya no hubo manera de que alguien probara el endemoniado queque casero. ¿Qué sucedió? Que en esta ocasión mi trabajo se objetivó, el queque ni se aplastó ni se quemó, pero al no comerlo nadie, al no consumirlo nadie, no se realizó como valor de uso.
Toma de nuevo la palabra Marx: “Los valores de uso constituyen el contenido material de la riqueza, cualquiera que sea su forma social”.
Hablamos de la riqueza, hablamos de su contenido y de su forma. El contenido material de la riqueza está constituido por los valores de uso, ya sea que la forma social de esta riqueza sea esclavista, feudal, capitalista o socialista. Me viene ahora a la cabeza el decir de personas que se presentan como comunistas y marxistas, cuando afirman, sin decir más nada, China es capitalista. Estas personas todo lo reducen a si la propiedad de las empresas en general es privada o es pública, y no ponen atención a la riqueza que en forma de edificaciones, puentes, redes de carreteras, trenes de alta velocidad, redes ferroviarias, grandes presas, centrales eléctricas, etc., que son todos valores de uso de consumo social y que constituyen parte del  contenido material de la riqueza de la República Popular China. Es solo un paréntesis.
Vuelve a hablar Marx: “Los valores de uso en la forma de sociedad que vamos a examinar —la sociedad capitalista— constituyen al mismo tiempo los portadores materiales del valor de cambio”.
Si cambio un kilo de harina por media docena de huevos, decimos que el valor de cambio de un kilo de harina es media docena de huevos. Si cambio x mercancía A por y mercancía B, digo que el valor de cambio de x mercancía A es y mercancía B. La mercancía B es un valor de uso,  este valor de uso es el portador material del valor de cambio de la mercancía A. En otro episodio hablaremos de cómo el valor de cambio aparece y de lo que el valor de cambio es. Surgirán entonces los conceptos de apariencia y esencia. Lo digo de paso, entre paréntesis, son multitud los que oponen apariencia a realidad, apariencia se opone a esencia, la realidad de una cosa es la unión de su apariencia con su esencia.
Por último, asociado con el concepto de valor de uso esta el de satisfacción de necesidades. El valor de uso, el cuerpo de la mercancía, es una cosa que por sus propiedades satisface necesidades; estas necesidades pueden ser tanto de índole material como espiritual.
 

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