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viernes, 16 de junio de 2017

Músico conocido mundialmente


Sucede a veces que cuando publico  algún artículo que hace referencia al arte musical de manera crítica, aparece alguien diciendo alguna cosa como esta: “¿Cómo es posible que un músico tan culto no sea conocido mundialmente? ¿Qué obras ha compuesto que sean una referencia? ¿Con quién y dónde toca?” Los que escriben así deben  pensar que yo me siento aplastado por tan aparentemente contundente argumento; argumento que no es argumento, y, obviamente, lo que no es, es imposible que pueda ser contundente. La contundente piscina que tengo en mi casa, como sólo existe en mi cabeza, ni es piscina, ni es contundente. Del contenido de mis artículos está gente no dice nada, fundamentalmente porque no entienden la mayor parte del conocimiento teórico musical que en dichos trabajos se vierte. Si hablo, por ejemplo, de diferenciar metro del compás de metro del ritmo, eso es para ellos algo que  están escuchando por primera vez en su vida; y en lugar de humildemente reconocer que el contenido del artículo les queda grande, reaccionan con soberbia. La soberbia es hija directa de la ignorancia.
¿Dónde toco? En el cuarto de baño de mi humilde casa; ahí la guitarra se siente más pletórica, responde mejor al esfuerzo y a la emoción que uno pone. ¿Con quién toco? Con uno que está en el espejo; él es zurdo, yo soy diestro. La gente que nos ha visto -poca, la verdad sea dicha- manifiesta que estamos muy compenetrados. Se hace lo que se puede, les digo yo.
Voy con lo de conocido mundialmente. Si alguien se pasea por la Playa de Las Canteras, isla de Gran Canaria, a la hora punta, en un día soleado de verano, tres kilómetros de playa abarrotada de gente, y va preguntando a cada uno de los presentes, incluidos los que circulan por el paseo, si conocen a Vicente Umpiérrez Sánchez, la respuesta es clara y contundente: no. Pero si preguntan que si conocen a Pepe Benavente, la mayor parte de la gente va a decir que si. Pepe Benavente es un cantante de verbena, en sentido literal del término, el cual hace años sólo podías dar con él en la fiestas de los pueblos, y ahora gracias a la sabia y culta acción de la Televisión Canaria, se ha extendido por todos los rincones de nuestro Archipiélago. Vamos a tomar al conjunto de nuestras ocho islas, incluyo a La Graciosa, por el mundo, de modo que Pepe Benavente es el mundialmente conocido y Vicente Umpiérrez Sánchez es el mundialmente desconocido. Y siguiendo el argumento de mis adversarios tendremos que afirmar que Pepe Benavente, el mundialmente conocido, es el que está autorizado para escribir lo que yo escribo, que tiene la autoridad para escribir lo verdadero. ¡Pepe Benavente!, que el pobre es incapaz, musicalmente hablando, de hacer la o con un canuto. Estas personas que se dirigen a mí de esa manera tan burda ¿en qué sociedad creen que viven? ¿dónde han visto ellos, en esta sociedad capitalista, que un músico culto sea mundialmente conocido? La cultura, el verdadero arte, no venden, lo que vende es La Macarena; eso si que es mundialmente conocido. Lo que vende no es la música para el Arte, lo que vende es la música para el comercio. Si a estos detractores míos les pregunto que si conocen a Heinrich Schenker y a Felix Salzer, van a ir corriendo a Wikipedia, donde por cierto pueden encontrar a Pepe Benavente, para luego venir a señalarme que tengo no se que falta de ortografía; porque estos adversarios míos estudiaron una vez, de modo muy superficial, y ya no estudiaron nunca más. Holgazanes hasta decir basta. Gracias a que yo no milito en la holgazanería, cuando tuve la fortuna de encontrar a estos dos autores en mi camino del estudio de la teoría del arte musical, seguí sus enseñanzas, y di un salto cualitativo en mi saber musical, un salto cualitativo que suponía que por primera vez la teoría musical se me unía a la práctica, a la práctica de la composición musical. No se me pasó por la cabeza el decirles que no eran mundialmente conocidos, ni preguntarles si habían compuesto alguna obra musical que fuera de referencia; de hecho no conozco obra musical alguna de estos dos autores. La ignorancia y su prima hermana, la vagancia, son así, se pasan la vida rechazando el saber profundo, porque si lo reconocen como válido, no les queda otro remedio que ponerse a estudiar, y de sólo pensarlo se sienten hiper fatigados. La vagancia y la ignorancia hacen los máximos esfuerzos, así se pasan la vida, para intentar negar con la palabra lo que no pueden negar con la acción. La verdad es que estos enemigos míos muestran ser muy poco inteligentes, al exponerse públicamente de la manera que se exponen. Levantan la mano y a voz en cuello dicen:  atentos, aquí les va hablar un contundente holgazán ignorante.

1 comentario:

  1. Yo, hasta muy poco tiempo atrás, no sabía quién era P. Benavente, pero es muy aguda la reflexión que ha expuesto.

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