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martes, 25 de abril de 2017

Crítica y Arte

Hace ya unos cuantos años escribí yo en forma de poesía lo siguiente: “Amo a la sinceridad sobre todas las cosas, pero pocas son las veces que puedo amarla en público”. El Arte, por lo general, se se resiste a la crítica, sobre todo si esta crítica es seria, es profunda, y está basada en la práctica y el pensamiento lógico. Los artistas ante la crítica reaccionan con afectación, a veces de mala manera, porque toman la critica como una ataque hacia su persona. Aquello que se hace público queda expuesto a la crítica, y si uno no quiere exponerse a la crítica que mantenga guardado y bien guardado lo producido. Si alguien dice de una obra musical mía que es una basura, ¿por qué me he de molestar? Lo que tengo que hacer es pensar, pensar que tal crítica, de esa manera formulada, no merece que se le preste atención alguna. Pero si la crítica es bien argumentada, tengo que prestarle atención, mucha atención; porque es una oportunidad que se me presenta para el aprendizaje, para aumentar mi sabiduría, para perfeccionar mi producción espiritual.
Llamar las cosas por su nombre. Son muchos los artistas que se niegan que las cosas sean llamadas por su nombre. Si en una exposición de arte contemporáneo veo una mesa llena de vasos de cristal iguales dispuestos en filas, como así lo vi en una ocasión, yo inmediatamente manifiesto que eso no es arte, que eso es simple y llanamente una absoluta manifestación de decadencia, una escandalosa estafa espiritual. El artista y sus defensores argumentarán, tratándome de ignorante, que eso es arte conceptual, y de esa burda manera, por medio de asignar un nombre, tratan de pasar por arte lo que a todas luces no lo es. Me gustaría mucho ver a ese artista y a sus defensores yendo a comprar a una frutería una mano de plátanos, y que el frutero con toda la seriedad del mundo les ofreciera unas tiras de papel de periódico atadas por un extremo con un hermoso lazo elaborado con papel higiénico color rosa. Se pondrían muy alborotados, tratarían de estafador al frutero y gritarían: “Eso no es una mano de plátanos, eso son papeles y no plátanos”. A lo que con extrema calma y pachorra el frutero les respondería: “No son papeles, son plátanos del siglo XXI, plátanos conceptuales”.

1 comentario:

  1. Gracias por este artículo del cual aprendo y a la vez me río por mucho por tu manera tan sencilla y directa de llamar a las cosas por su nombre. Enhorabuena por llegar a ese punto de sabiduría e ingenio con el que todos los que te leemos te tenemos en mucha estima por el ser tan extraordinario que eres. Besos

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