domingo, 17 de julio de 2016

Teoría Musical Abstracta 1


En el sistema de educación musical dominante, la teoría que reina es la teoría musical abstracta. Por teoría musical abstracta entiendo yo aquella teoría que es pobre en conceptos y que sus conceptos están poco desarrollados. Una teoría musical abstracta es aquella que sólo atiende a las diferencias cuantitativas, desconociendo las diferencias cualitativas. Una teoría musical abstracta transita en la senda de las definiciones generales. Veamos, por ejemplo, el ser de los acordes triadas. En primer lugar, la teoría musical abstracta, sólo establece diferencias cuantitativas entre los referidos acordes; por ejemplo, entre una triada mayor y una triada aumentada sólo se contempla la diferencia cuantitativa entre las mismas, quinta justa para la triada mayor y quinta aumentada para la triada aumentada. Con este saber musical tan abstracto, un músico se lanza a  la docencia, o se lanza a la composición, o se lanza incluso a la publicación de trabajos de teoría. La diferencia esencial entre una triada mayor y una triada aumentada, es que la triada mayor es un acorde de tónica determinada y la triada aumentada es un acorde de tónica indeterminada. El que el contenido de un concepto  pase de ser abstracto a ser concreto, esto es, que aumente el número de sus determinaciones, consiste en ir descubriendo en el objeto del concepto, los acordes triadas, en este caso, el mayor número de diferencias posibles, diferencias cualitativas. Cuando yo hablo de acordes de tónica indeterminada, viene una músico y me dice: “Por cierto, que me tiene loca su concepto de “tónica indeterminada”. Puro rigor.” De esta manera tan simple y tan frívola, trata esta persona de negar algo tan importante para el saber musical y para la práctica de la composición musical, como es el hecho de que hay acordes de tónica indeterminada. Hace ya unos largos años que yo fui a dar con el libro Craft of Musical Composition, de Paul Hindemith, y me encontré por vez primera con el concepto de acorde de tónica indeterminada; no pasé de largo y, mucho menos, tuve la perezosa conducta intelectual de esta persona. Este tipo de músicos, son mayoría, contemplan la teoría, como algo petrificado, no sujeto a crítica, ni a desarrollo. Para esta gente la verdad es un asunto de creencia y no de ciencia. Ciencia quiere decir que todo concepto debe someterse al criterio de verdad del pensamiento lógico y de la práctica. Esta músico en lugar de pretender resolver el superar un nuevo concepto, para ella completamente desconocido, por medio de la cómoda burla, debería  acudir a la práctica para descubrir si es verdadero o falso el que un acorde de tónica aumentada sea de tónica indeterminada. La práctica es sencilla: intentar usar una triada aumentada como acorde tónico, intentar trasladar el movimiento cadencial V - I que se realiza sobre, por ejemplo, la triada mayor de Do, a la triada aumentada de Do; toparemos con un imposible. La intensidad que se da en el movimiento V - I, se debe al movimiento que realizan las tónicas,  quinta justa descendente, pero si ese I, es de tónica indeterminada, tal movimiento viene a equivaler a la cuadratura del círculo.
Paso ahora al asunto de cuando la tónica de un acorde es distinta a la que su cifrado anuncia, como sucede con el acorde semidisminuido séptima. Sobre este acorde dije lo siguiente en un trabajo mío dedicado a la formación de acordes: “El acorde semidisminuido es el resultado de rebajar un semitono la quinta justa del acorde menor séptima. La verdadera tónica es la tercera, es por lo que no se  puede añadirle extensiones.” La misma músico anteriormente citada dice en relación a esto lo siguiente: “Toma castaña. Ya estoy viendo a los compositores del siglo XVII diciendo: oye, a este VII grado le rebajamos la quinta eh? que así nos sale un acorde superchulo al que llamaremos semidisminuido (aunque alguien diría; no, no, si la quinta ya viene disminuida de serie, pero lo diría bajito...”. De nuevo la burla, la superficialidad y la frivolidad, para intentar negar un saber teórico y práctico que se desconoce. Cuando empecé a estudiar el tema de las progresiones de acordes, y a ver que un grado de una tonalidad, distinto a la tónica, modo mayor, por ejemplo, puede ser antecedido por su dominante, intenté hacer lo mismo con el acorde cuatriada del séptimo grado, pero una y otra vez comprobaba que tal progresión de acordes no funcionaba; por ejemplo, en la tonalidad mayor de Do, yo hacia sonar el acorde F#7 para ir a Bm7(b5). Hubo de pasar unos cuantos años, hasta que di con el libro anteriormente mencionado, donde aprendí que un intervalo de quinta justa tiene su tónica en el tono más grave del intervalo, y que el intervalo de quinta disminuida es de tónica indeterminada; el intervalo de quinta justa determina la tónica de un acorde. En el acorde Bm7(b5) la quinta justa está entre el tono Re y el tono La, es por lo que la verdadera tónica de un acorde semidisminuido es su tercera y no la que el cifrado anuncia como tónica. Esta oponente mía le das más veracidad a la teoría musical momificada, la tónica de un acorde cuatriada es siempre el tono sobre el que se edifica tal acorde, que a la práctica, que se empeña en decirte que la tónica de un acorde semidisminuido es su tercera. Si la tónica de, por ejemplo, Bm7(b5), fuera el tono Si, el acorde de dominante que nos conduciría hacia ese acorde sería F#7. Sólo hace falta escuchar la sucesión de esos dos acordes para comprobar que eso no es así.
De una manera simple y vulgar ha pretendido esta persona negar  el desarrollo del concepto de acorde, negar que entre los acordes no sólo hay diferencias cuantitativas, sino que también hay diferencias cualitativas, negar que entre las diferencias cualitativas está en que no todos los acordes son de tónica determinada, y negar también que un tono a partir del cual se superponen terceras hasta llegar a una cuatriada, no tiene siempre que ser la tónica de ese acorde. Lo grave y escandaloso es que esta conducta intelectual tan simple y pobre, que no es capaz de ir más allá de la vulgar burla es obra de una profesora de Análisis y Metodología de la Investigación, en un Conservatorio Superior de Música.


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